5 millones de problemas de tod@s (2)


          Cuando la administración USA trata de abandonar la doctrina neoliberal más conservadora de los Freedman y su escuela de Chicago, cuando Obama mira  al keynesianismo e introduce medidas para reactivar la economía de su país, la vieja Europa sigue siendo un rehén del neoliberalismo conservador, obligándosenos vía Troika (BCE, FMI y Bruselas) a seguir (ERE que ERE) haciendo recortes sobre recortes  en la inversión pública y en los derechos ciudadanos, a pagar con dinero público deudas millonarias contraídas sobre todo por entidades financieras y por tanto privadas, entidades que a su vez ni hacen fluir el crédito ni invierten lo más mínimo en sectores productivos; al contrario, sospechamos que la pasta vuela a paraísos fiscales o paraísos laborales; que incluso puede estarse especulando con ese dinero que sale de los impuestos de la ciudadanía contra la deuda soberana de nuestra nación.

         Cuando lo que está en juego es el interés general, los esfuerzos  y las responsabilidades han de ser compartidas. Y la garantía del derecho al trabajo no es cualquier cosa: 5 millones de parad@s han de ser asumidos como 5 millones de problemas de tod@s.

         Por eso deberían medir algo más sus palabras quienes pretenden sacudirse el problema echándolo a las espaldas del último que pasó por allí, del gobierno anterior por ejemplo. Primero, porque echando culpas a otr@s no se crea ni un solo puesto de trabajo. Segundo, porque es tremendamente injusto. El gobierno anterior ya heredó 2 de los 5 millones de parados, procedentes nada menos que de la “época de bonanza”.

         Pero hay más: en materia de empleo son las Comunidades Autónomas las que tienen competencias transferidas, y ahí tenemos (o hemos tenido) gobiernos de todos los colores, aunque a la hora de las responsabilidades todo el mundo escurra el bulto y sólo apareciera la cabeza de ZP para atizarle el estacazo.

         Sería interesante conocer el resultado de una encuesta preguntado a la ciudadanía simplemente por el nombre del consejero o consejera de empleo en su Comunidad. Por eso, para información de la ciudadanía y una valoración más justa de las cosas, cuando se da la cifra global del paro, debería a continuación desglosarse la correspondiente a cada una de las Comunidades, junto al nombre del consejer@ correspondiente. Cada palo, aguante su vela. Y quizás eso nos ayudara a ser algo más responsables y prudentes en nuestras palabras, juicios y actuaciones. Porque no se trata de buscar culpables, sino de orientarnos en la búsqueda efectiva de soluciones para salvaguardar nuestros derechos.

         En mi opinión, la cuestión es la siguiente: despojado un Estado de su participación en la economía productiva, malvendidas o entregadas las empresas públicas a la gestión privada, ¿cómo pueden los poderes públicos garantizar el derecho al trabajo que la Constitución les encomienda? Pero es que las exigencias del sistema neoliberal neocón sigue obligando a los estados a adelgazarse, a seguir reduciendo empresas públicas, a desprenderse de sus participaciones en la economía no ya sólo en los sectores productivos y estratégicos: ahora van hacia la privatización de los servicios públicos, el reducto para la ciudadanía de unas ciertas garantías del llamado (y nunca alcanzado) “estado de bienestar”.

        O recuperamos una fuerte participación del sector público en la economía productiva (particularmente en los sectores estratégicos como la energía, banca, vivienda y agroalimentario) a la vez que defendemos los servicios públicos hoy en peligro, o los derechos ciudadanos estarán siempre supeditados y pospuestos a la avaricia de los intereses privados.

         Un Ministerio de Empleo, con las competencias transferidas y un Estado desposeído de empresa pública, queda para lo que estamos viendo: un instrumento de la empresa privada, la única que maneja la llave real del empleo, igual que los bancos manejan la llave del crédito. El Ministerio de Empleo es hoy una tapadera para regular (y hasta facilitar) el despido.

         Cientos de miles de personas nos hemos echado a la calle en 57 ciudades españolas (vídeo de la manifestación en Madrid) en la primera de las grandes movilizaciones contra una reforma laboral que, tras ser calificada por muchos de impuesta, injusta, inútil, ineficaz, agresiva o motivo para una huelga general, el Gobierno “como Dios manda” de Rajoy  se empeña en defenderla como “justa y necesaria” además de equilibrada.  Para colmo, cuando crece el descontento social y la protesta en la calle, la estrategia del Gobierno contraataca achacando a sus votantes la urgencia de la puesta en marcha de estas medidas (que por cierto nunca fueron expuestas en programa electoral alguno).

         Y no había de faltar la guinda en todo este galimatías de la “contrarreforma laboral”: si ya oímos a la señora “De” Cospedal reclamar para el PP el título de “Partido de los Trabajadores”, ahora se nos revuelve contra quienes se atrevan a defender los derechos laborales, tratando de enfrentar a quienes tienen trabajo con quienes no lo tienen, “los que quieren trabajar y no pueden”, como le enseñaron a Rajoy que tenía que decir. Todo sea por la contribución al acoso y derribo contra los sindicatos, uno de los objetivos más firmes de la ideología neoconservadora.

         Por supuesto, ahora el PP dice que está teniendo en cuenta a los 5 millones de parad@s. Faltaría más. Pero no acabamos de entender que abaratando el despido se cree empleo. Y es que al parecer no es de eso de lo que se trata, no. Facilitando el despido, según el “partido de las oportunidades”, los ahora parados quizás tengan alguna oportunidad, si espabilan,  de ocupar alguno de los puestos momentáneamente libres en esa especie de “juego de las sillas”. O de la ruleta de los despidos.

          Ironías de la vida: una acaparadora de sueldos y cargos, la señora “De” Cospedal,  se nos quiere colar como “defensora de los parados”. No puedo evitar el recuerdo del manchego de pro, el Tío la Vara en su paso por Sol: ¡Ay, señor, llévalos pronto!

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Acerca de pmusifloren

Estoy de acuerdo con Nietzsche cuando dijo que "sin música, la vida sería un error"
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