El maravilloso mundo de la dinamización


Sí, es un rollo. Una pesadez. Puedes hablar menos de tu libro, y te toca aguantar los libros de los demás. Que si apúntame para hablar; que si no me dejas hablar-hay-que-ver-cómo-se-manipula-desde-moderación; que si has apuntado eso en el acta, bonitx… Vale, serán necesarios los roles de dinamización. Pero, ¿a quién diablos le va a apetecer ejercerlos?

“Cuando vi que erais todos unos organizados contertulios, que esperábais a que tomara nota, empecé a pensar que también puedo recuperar estas actividades otra vez, como antaño. Eso para mí es una experiencia importante. Me habéis hecho sentirme incluida en esta preciosa familia”. Lo dice I., que ha tomado acta recientemente. ¿Tomar acta le hizo sentirse bien? No puede ser.

Veamos qué dice otra persona que también ha tomado acta hace poco: “hay gente que no se siente capaz de asumirlo. Asignarlo a bote pronto a veces ha dado buen resultado. La gente ve que puede con ello, le pierde el miedo…”. ¿Estará hablando A. de su propia experiencia? Quizá. Pero dice algo más sobre la toma de acta, lanza un consejo: “Como puedas, hazlo. Hazlo como puedas”. ¿No hay examen posterior? ¿Evaluación? ¿Notas? ¿Aprobado? ¿Suspenso? Esta gente de las asambleas es muy rara.

Puede que M. se sincere, y ponga los puntos sobre las íes en todo este engorro que es la dinamización. Ella ha ejercido el “apoyo de acta” hace poco: “es un rol poco extendido en nuestra querida APMON pero, a mis ojos, necesario pues cuatro rejas y cuatro manos oyen y apuntan más que dos. Es un rol que ayuda a familiarizarse con la toma de acta y, también, con la “escucha activa”, además ¡es fácil! por todo ello, apemones y apemonas, os animo a practicarlo”.

Imposible, suena demasiado bien. ¿Quizá si preguntamos de nuevo a I., pero en este caso tomando el turno de palabra, narre otra experiencia? “Coser y cantar”, replica.

Definitivamente algo pasa con los roles de dinamización, y las personas que lo ejercen. Parecen más felices, se las ve más ligeras, ¿no? Como si “jugar” estos roles de vez en cuando en la asamblea tuviese beneficios para unx mismx.

¡Y ESO NO PUEDE SER! Se ve a la legua que son un tostón. Sin duda, T., que aún tiene fresca su experiencia como moderador, lo aclarará todo. Su versión de los hechos: “la Asamblea de APMON, un trago difícil de resistir. Bebe con MODERACIÓN, es tu responsabilidad!”.

[Actualización 17:25] Una persona más comparte su experiencia polivalente y multidisciplinar. ¡Incrédibol lo de este hombre! Dice F.: “A mí me cambió la vida. Sí, tanto que tras la tarea de apuntar los turnos, otro día me decidí a tomar las notas para el acta y, ya de perdíos al río, hace poco me atreví hasta a moderar. Como veis, soy persona ordenada, jajaja!!! Y no sólo estoy vivo, sino que es como si hubiera ganado tres vidas y así pienso repetir alguna que otra vez… ¡qué menos que alcanzar las siete vidas de un gato!”. Y habla de un asunto misterioso: “Ah, y descubro un secreto para animar a reticentes: lo mejor de ejercer un rol asambleario es el sobre que se recibe al final, vamos pa pagarse un viaje a un paraíso fiscal e invertir allí el resto del sobre.”

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Los testimonios de I., A., M., T. y F. son reales, recabados a través del correo de comisioncoordinacionmoncloa@gmail.com :-).

Que sí, que sí, que aunque sean recabados en ese correo, insisto en que son reales 😉

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