SOMATEN (Som atents)


EL SOMATEN (Som-atents)

La escalada represiva puesta en marcha por el tal Felip Puig a raíz de la creación de la web delatora de los mossos, es algo que nos retrotrae al pasado más oscuro de nuestra historia. La incitación a la delación a los ciudadanos catalanes con la excusa de que esos jóvenes son activistas del vandalismo nos recuerda, por un lado, a las campañas de Falange en los territorios ocupados durante la guerra, y a toda España una vez concluida esta. Y sobre todo a la proclama general de los somatenes de toda la nación, muy en especial a los somatenes catalanes por ser los más numerosos, para que colaboraran con la policía y la guardia civil para denunciar a todo aquel que no estuviera de acuerdo con la Doctrina franquista. También, por qué no decirlo, a las campañas acometidas por las organizaciones obreras y partidos políticos de izquierda para defenderse de los “Quinta columnistas” durante la guerra.  Por entonces las razones argumentadas para las delaciones no eran solo por haber deteriorado mobiliario urbano, por haber roto algún escaparate, o por haber colocado obstáculos en la calzada en alguna manifestación, sino por pertenecer a organizaciones obreras o a partidos políticos que estaban en contra de los sublevados en el caso de los fascistas, o por ser miembro de alguna congregación religiosa o pertenecer a algún partido de derechas en la zona Republicana.

Las consecuencias de estas “confidencias” entonces eran mucho más graves, en muchos casos la muerte del denunciado. Entonces era la guerra, terrible palabra que para algunos descerebrados lo justifica todo, hasta el impune asesinato.

Y en la amarga historia de nuestro país también se siguió aplicando esta aberrante práctica en la posguerra por parte de los vencedores durante los largos, oscuros y odiosos años de la dictadura franquista.

El somaten (som atents- estamos atentos) que en el año 1978, cuando se disuelve por orden del primer Gobierno democrático, constaba de 29.438 individuos en toda España se destacó, codo con codo con la policía y sobre todo con la Guardia Civil, por su carácter eminentemente rural, en la represión de lo que denominaban “bandidaje” y que definía a todo aquel que no pensara como ellos: ya fuera del “maquis” o pacífico ciudadano discrepante.

Continuaban tras la guerra, y durante muchos años después, fieles a aquella proclama del general Mola : “Hay que extender el terror, hay que dejar sensación de dominio, eliminando sin escrúpulos a todos los que no piensen como nosotros”.

Estos dirigentes que ahora nos desgobiernan no tienen tampoco ningún reparo en usar cualquier instrumento represivo, por muy antidemocrático e inmoral que sea, para volver a sembrar el miedo en la sociedad española e intentar acallar a los ciudadanos que protestan contra el robo alevoso y a plena luz del día (y no solo los Viernes) de todos nuestros derechos y logros laborales y sociales reconquistados tras la tediosa y negra Dictadura.

Y entre los logros, yo creo que uno de los más importantes, el de la preeminencia del diálogo sobre la violencia a la hora de expresar diferentes puntos de vista, que lleva implícita la comprensión hacia los demás aunque tengan ideas antagónicas, y que en nuestro país comenzaba a acabar con la Intolerancia, impuesta siempre desde las jerarquías como norma prioritaria a imponer en las sociedades de los regímenes autoritarios.

Un cambio social que se realizaba poco a poco y que se imponía no por decreto sino por la racionalidad democrática frente a los miedos impuestos por los totalitarios.

Los más mayores recordamos el miedo y el odio consecuente que existía en nuestra sociedad frente al franquista desde un lado, o frente al Rojo desde el otro.

También la aversión desde los dos lados a la inmensa mayoría: los llamados indiferentes, que por miedo o por analfabética ignorancia permanecían en un silencio perpetuo y si tenían que optar se colocaban siempre del lado del poder de forma mecánica y sin convicciones de ningún tipo.

Este estado de semi-guerra permanente estaba cambiándose día a día, a la vez que íbamos también cambiando las personas, haciéndonos más humanos y humanas, y convirtiendo nuestro entorno: vecindario, calles, autobuses, bares, en lugares en los que las diferentes ideologías, opiniones, y maneras de resolver los problemas de todos, se podían exponer sin temor a represalias; en el que las protestas en la calle o las discrepancias en los medios de comunicación no causaban, como está volviendo a suceder ahora, una automática reacción represiva por parte de las autoridades gubernativas con multas y detenciones a los ciudadanos, o represalias para los “mass-media” no afines, en forma de no inserción de publicidad institucional o retirada de subvenciones disfrazadas de  suscripciones, acompañadas de otras medidas, como la restricción de créditos por parte de las autoridades bancarias nacionales o multinacionales (socios, o más bien jefes, de los políticos neoliberales en el lucrativo negocio de los recortes a los demás). “TVE, descanse en paz”.

Max Aub,  profesor de Instituto en León durante dos años, en sus luminosos aunque tristes escritos de “Los trasterrados” y “San Juan”, desde su exilio en México nos hablaba  de aquello: “Los buenos leoneses cerraban los ojos o miraban para otro lado cuando los falangistas iban de casa en casa buscando vecinos de izquierdas. O peor aún, en algunos casos hasta participaban en la búsqueda. Por ideología unos y otros por miedo, muchos se convierten en delatores. Bastaba solo una denuncia, aunque fuera anónima para que los fascistas comenzaran a actuar. El recuerdo de aquellos tiempos aún molesta, ellos, los delatores, ya no viven pero sus hijos sí, y nunca consentirán que aquello se ponga al descubierto, que se mancille el nombre de sus progenitores.”.

Se refería Max Aub, naturalmente, a que la identidad de los “chivatos”se pusiera al descubierto con documentos oficiales-policiales, metódicamente destruidos en los casos de la represión franquista antes del advenimiento de la “democracia”.

Porque la identidad de esos chivatos, de los que se prestan a colaborar con las policías políticas totalitarias acaba sabiéndose siempre, aunque no haya “papeles”.

Si no hubiera sido por la “modélica” transición en este país que impidió la investigación de los cuarenta años de crímenes franquistas hubieran rodado muchas cabezas de colaboradores responsables de asesinatos, asociados en muchos casos a la rapiña de los bienes de los represaliados, a destierros, o a largos años de prisión.

Colaboradores-confidentes muchos de ellos desconocedores de lo que sabían los familiares, paisanos y allegados de sus víctimas. (Garzón en la memoria).

Así que atentos delatores: Más pronto que tarde al final todo se puede saber y no siempre ocurre lo que pasó en las postrimerías del franquismo en los que los documentos comprometedores fueron quemados en enormes piras en los patios de los archivos militares y policiales de todo el país.

Barcelona y el mundo entero es un pueblo en donde todos se conocen. Porque todas las ciudades se dividen en barrios y los barrios en calles. Todos los nombres tienen cara y todas las caras tienen nombre, y no solo los de los expuestos en las fotos, sino también los de los delatores. Y además Internet no se quema como los papeles donde se informaba de los desafectos al Régimen franquista y las vías por las que se había llegado a sus detenciones. En Internet es mucho más fácil que quede algún rastro.

En todo caso la acción emprendida por el tal Felip Puig , representante de la burguesía catalana somatenista y aliado del tal Fernández, representante de la reacción Central tiene el agravante reaccionario, naturalmente premeditado, de hacernos retroceder a aquellos años en los que había una irreconciliable división en la sociedad. Pretenden ambos, magnificando incidentes callejeros, crear de nuevo dos bandos, de una parte el poder y sus allegados y de otra parte el resto de la ciudadanía.

Es tarea ardua y sacrificada, pero necesaria, denunciar esta estrategia diabólica y luchar tenazmente contra ella y los que la imponen, para que no vuelva a hacerse otra vez realidad lo que también escribió Max Aub en aquellos oscuros años: “De pronto para mucha gente común el futuro en el que habían confiado desapareció. De pronto el futuro ha desaparecido. Cada día es un paso más en el vacío. Nadie sabe ya del mañana.”

Y como “postre” una de las frases finales del discurso “magistral”del tal Margallo en la Real Academia de la Historia, (dirigida por un tal Marqués de Castrillón y siendo su principal benefactora individual una tal Marquesa viuda de Arriluce de Ibarra), institución conocida por ser patrocinadora y editora del diccionario biográfico español, proyecto subvencionado con seis millones y medio de euros, iniciado en el segundo gobierno de Aznar y que debido a su aparatosidad (40.000 biografías, me imagino que desde Atapuerca) estalló en las manos del anterior gobierno socialista cuando salió a la luz el tomo no sé cuantos en el que el historiador Luis Suárez Fernández, presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos, elegido por la Academia para hacer la biografía de Franco, definía a este como un estadista autoritario pero no totalitario, ensalzando sus supuestas virtudes militares y políticas y obviando su represión y sus crímenes.

Y ahí va la frasecita del tal Margallo: “Queremos preguntar a las multinacionales qué es lo que les gusta o no de nosotros”.

¿Habrá preguntado ya a los de Xe Services LLC, antes Blackwater  ¿o eso le toca al tal Fernández, o quizá al tal Felip Puig?

¡Madre mía, pero en qué país vivimos!

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3 respuestas a SOMATEN (Som atents)

  1. Pingback: Blackwater Watch » Blog Archive » SOMATEN (Som atents) | Moncloa | asambleas populares de Madrid

  2. Vivimos en un país que está retrocediendo en libertades.
    En el Palacio Ducal de Venecia, y en otros edificios de la ciudad, existían los buzones llamados “bocca di leone”. Servían para las denuncias anónimas ante la Santa Inquisición, y otras instancias. Curiosamente, el del Palacio Ducal servía para denunciar la corrupción, los favores recibidos por el vecino, y la ocultación de rentas. En la práctica, pues ya imaginais en qué se traducía el asunto.
    Los italianos han convertido los históricos buzones en una atracción turística, pero éste “anticorrupción” del Palacio Ducal seguramente aun sería útil.

  3. pmusifloren dijo:

    La delación: la excusa perfecta para el reino de la arbitrariedad. No es nada nuevo, como muestran multitud de ejemplos de la historia propia y foránea. Y no es raro la vuelta, el eterno retorno de lo mismo, cuando el anunciado “cambio” (cambi será en catalán) hay que traducirlo por “involución” pura y dura, lo que tenemos.
    Tuve la desagradable ocasión de conocer al señor Puig a raíz de los desafortunados sucesos del desalojo a palos de la Plaza de Cataluña, interpretado por este elemento como una “operación de limpieza” de la plaza, alegando razones higiénicas. Curiosa también la profusión con que este sujeto habla del “análisis” que hacen de todo o la cara de “franquito” que se le pone cuando trata de explicar lo inexplicable. ¡Para qué seguir…!

    http://youtu.be/KvDp6dVEL60 respuesta a la prensa

    http://youtu.be/NlAj4zPAglQ carga policial en el desalojo

    Som atents! Sustituimos el estado de derecho por el estado de sospecha.
    Abrazo y salud sin recortes

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