El rato y las ratas abandonan el barco


          Por aquellos tiempos en que ronroneaba una crisis más que anunciada, dicen que aquí Zapatero negaba una crisis prefabricada más que ladrillo a ladrillo, a ladrillazos; pero al frente del Fondo Monetario Internacional (una de las patas de la Troika) estaba el insigne chorizo aupado a la categoría de gran economista Rodrigo Rato. Y de allí se marchó, haciendo “fu” como el gato, sin decir ni media, alegando “problemas personales”, que pronto remitirían cuando se le ofreció aparcar sus posaderas en la entonces golosa CajaMadrid.

          El caso es que, en bien poquito tiempo, esta Caja ha pasado de ser la niña bonita que se disputaron Espe-Ignacio contra Rajoy-Rato, a ser un problema a nivel mundial, un pozo sin fondo y sin fondos, una hecatombe que ha venido y nadie sabe cómo ha sido… ni piensan, por lo que vemos, explicar. Misterio. Cosas de los gobiernos “como dios manda”. Y eso sí que lo llevaba el PP en su programa; Rajoy no paraba de decirlo.

           Más de medio año lleva el gobierno de las soluciones arruinando haciendas y confianzas, recortando aquí y allá para pagar a ricos y especuladores mientras crece el paro, haciendo de cada viernes un “viernes de dolores” y un “lunes negro” de cada lunes; e instalados en medio de la insufrible paradoja de que cuanto aquí más se recorta y ahorra más dinero falta.

           ¿Por qué falta tanta pasta? ¿Dónde está, dónde voló? La respuesta es: voló. Y sigue volando batiendo récords históricos (ver artículo sobre fuga de capitales). En los gobiernos como dios manda, todos los caminos llevan al mismo sitio: la privatización del sistema. Y a lo privado no hay forma de pedirle cuentas, para eso se han empleado a fondo sus operarios en asegurarse una total DESREGULACIÓN. En el nuevo orden mundial, se levantan barreras a la libre circulación de las personas, pero se tienden puentes de plata, aéreos y telemáticos a la libre circulación de capitales. La nueva religión del dios que manda (¿hace falta decir que es el dinero?) tiene valores tan potentes como la avaricia, la especulación, el fraude, la fuga de capitales a paraísos fiscales o laborales, el individualismo insolidario, el engaño a las masas. Así que nada de lo que está sucediendo debería asombrarnos. En pura lógica, es pura consecuencia del sistema del nuevo orden mundial, para cuya implantación ni se nos ha preguntado ni se espera referéndum siquiera consultivo (no digamos ya vinculante, jajaja).

           La nueva religión del gobierno como dios manda ha encontrado el médium perfecto para volvernos a la esclavitud-de-la-que-nunca-debimos-salir: la deuda. Una pequeña minoría de farsantes sin escrúpulos se han erigido en acreedores y nos han sentenciado al 99 % de la ciudadanía a ser  pagadores. Extraña religión ésta, en la que los “sacerdotes” parecen ser los únicos creyentes, una religión que, para su funcionamiento perfecto, necesita como agua de mayo que los demás asuman el título de “paganos”: vayan entregando las joyas de la corona, bajen los sueldos, paguen, copaguen o repaguen los servicios… Y junten dinero, mucho dinero, para rescatar a los bancos, las catedrales del verdadero dios.

          A la vista del fiasco en la desastrosa gestión de Bankia (antigua CajaMadrid y otras malas hierbas), me gustaría que alguien saliera, como hizo el rey, y pronunciara aquellas pueriles palabras: “me he equivocado; no volverá a suceder”. Pero es que ni eso. Resulta que estamos juntando dinero de tod@s para salvar un monstruo y, según lo previsto por el gobierno, el objetivo es sacarlo a flote y luego…¡venderlo! Y ahí sí que no. Porque “lo volverán a hacer”, una y mil veces. Está más que demostrado. Hemos entregado la llave de la hacienda a los saqueadores y hay que recuperarla. Ése es el único primer paso solvente.

          Frente a quienes hacen tanto aspaviento al oír hablar del “rescate” de Bankia por parte del Estado, yo encuentro en esta desdichada estafa una ocasión de oro para recuperar algo que nunca se debió perder: el control del sistema financiero. Y el reinicio de una BANCA PÚBLICA, dándose a la ciudadanía las garantías de que NUNCA, NUNCA se podrá enajenar. Ya, ya sé que esto no cabe en cabeza alguna de los actuales gobernantes, tan en línea con los neoladrones de alta gama; yo me dirijo a la gente, no a quienes tienen es sus agendas cosas tan importantes que no les da tiempo a leer una opinión que no provenga de sus equipos de asesoramiento (digo mal “sus equipos”, puesto que entre tod@s se los pagamos). Hay que echar cuanto antes a todos estos zorros y zorras que dicen estar cuidándonos el gallinero…

          La nacionalización de Bankia, aparte del inicio de una banca pública sólida y no huidiza, debe dar solución a dos temas urgentes: el estímulo de la economía productiva (facilitar el crédito) y paralización de desahucios, empleando un amplio parque de vivienda pública a alquiler social. Todo lo demás es querer aparentar que se dan soluciones, mientras continúa esta riada de saqueos que nos llevan directamente al empobrecimiento, la inseguridad, la desesperación y la inconstitucionalidad.

          Sí, LA INCONSTITUCIONALIDAD. Porque en nuestra Constitución no caben ni la pérdida de autonomía del gobierno respecto a poderes externos, ni la pérdida de funciones de los organismos democráticos, ni el trasvase de bien público a manos privadas, ni la entrega de la garantía de los derechos ciudadanos (vivienda, educación, trabajo, salud, pensiones) a empresas o entidades privadas.

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Acerca de pmusifloren

Estoy de acuerdo con Nietzsche cuando dijo que "sin música, la vida sería un error"
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3 respuestas a El rato y las ratas abandonan el barco

  1. Isabaila May dijo:

    Buenos días
    Como creo que estoy en el post, intentaré ser lo más correcta posible para no molestar a nadie.

    1º Felicitar a Musifloren. Me consuela leer sus comentarios siempre lúcidos y valientes

    2º Que voy leyendo todo lo que otros publican, y me siento contenta de ver que, por fin, la línea se va definiendo correctamente. Para evitar que el barco se hunda hay que sacar a las ratas e implicarnos todos en la limpieza. Creo que en la bodega (Constitución) hay productos de limpieza que, aunque casi nunca se han usado, podrían servir para limpiar nuestra casa.

    Sin ánimos de molestar, besos a todos

  2. Un video a añadir a los que posteamos hace unos días. Está en inglés, y habla – ¡y dibuja! – muy rápido, pero si le atizais a traductor de español, se sigue.

  3. miau15m dijo:

    Un sesudo artículo Floren, la Banca Pública me parece un logro a conseguir, pero no a este precio, se esta preparando una demanda a Rato.

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