Del auto del juez Pedraz sobre el 25S


Alucinado estoy ante las interpretaciones que se están repitiendo machaconamente sobre el auto del juez Pedraz en torno al 25S, todo alrededor de unas palabras, una línea del mismo, que para nada tiene que ver con el peso de la  resolución.

A falta de un martillo que llevar a una portada, busquemos una frase o lo que sea. Pero me temo que además de las ganas de lanzarse a degüello, están también las pocas ganas de leerse los autos que se van a comentar o directamente intentar desacreditar. ¿Para qué perder el tiempo en lectura cuando ya se tiene preparada la estrategia? Y así vemos chorros de palabrerío en torno a una frase pillada “para lo que realmente interesa” y nada que decir de los restantes 8 folios de que consta el auto.  A tenor de los chorros de tinta y tertulia que ha desatado, podría pensar la ciudadanía (quizás esa sea la intención, crear confusión) que el juez Pedraz se ha despachado con una conferencia o un discurso desacreditando a los políticos. Pues no: todo su supuesto exceso se reduce exactamente a una línea.

En mi opinión, son pura mentira, invento y exageración los titulares de estos periódicos en sus portadas del día después (y no serán los únicos):

El Mundo: “Pedraz coincide con el 25S en desacreditar a los políticos”.

La Razón: Pedraz archiva la causa del 25S y lo achaca a la “decadencia de los políticos”

Y ya la guinda, ABC: “El juez Pedraz ataca a la policía por evitar el asalto al Congreso”. (Su puede decir más alto, pero no más vomitivo).

Curioso que no sea la policía, sino la prensa de la derecha más rancia, el llamado sindicato “Manos Limpias” y el diputado Rafael Hernando  como portavoz del PP quienes hayan salido en tromba a “defender a la policía”, dicen; pero sobre todo han saltado cual resorte para atacar al juez porque no les ha seguido el juego esperado.

El señor Rafael Hernando es un claro ejemplo de “la convenida decadencia de la llamada clase política”. No sólo se ha apresurado a salir insultando al juez, de quien aseguró que va “de pijo ácrata”. Va mucho más allá, al asegurar que será “responsable” desde “este momento” de “cualquier acto de intimidación, acoso o agresión que pueda producirse contra cualquier representante de la soberanía nacional y no de ninguna clase (política, como decía el juez en el auto)”. O sea, que si yo, por ejemplo, contrato a una cuadrilla de matones para que intimiden, acosen o agredan a un político… puedo dormir tranquilo sabiendo que la responsabilidad ha de caer sobre Pedraz, palabra de Rafael Hernando. En fin… sin comentarios.

Pero es que Pedraz no está hablando de sus señorías en ese párrafo del auto; está hablando del derecho a la libertad de expresión, reconocido por nuestras leyes, a pesar de que personajes como Hernando quieran ignorarlo:

“derecho fundamental de libertad de expresión, pues hay que convenir que no cabe prohibir el elogio o la defensa de ideas o doctrinas, por más que éstas se alejen o incluso pongan en cuestión el marco constitucional, ni, menos aún, de prohibir la expresión de opiniones subjetivas sobre acontecimientos históricos o de actualidad, máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política”.

Y esa “convenida decadencia” de los políticos no es un invento de Pedraz. Es algo que está muy extendido en la opinión de la ciudadanía, opinión curiosamente tan alimentada desde la misma prensa y desde las palabras y  comportamientos de políticos que tanto se escandalizan ahora; un sentir que  igualmente se ha constatado en cientos de encuestas de opinión (por no hablar de los abundantes casos de corrupción) en las que una y otra vez se pone de manifiesto el deterioro de la imagen de los políticos (también de los jueces) ante la ciudadanía. No hay más que ver la “nota” que se le otorga en dichas encuestas tanto al presidente del gobierno como al principal jefe de la oposición.

A eso alude el juez en el auto, al derecho a la libertad para expresar “opiniones subjetivas sobre acontecimientos históricos o de actualidad”. Y quedando probado que la concentración del 25S en modo alguno alteró el normal desarrollo de la sesión parlamentaria, el objetivo de la misma queda en eso, la expresión de opiniones subjetivas sobre la actualidad política o “ante la convenida decadencia de la denominada clase política”.

Y de ahí que Pedraz encuentre no justificado sino EXENTO DEL DELITO DE ATENTADO A LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO, como se ha querido endosar, al hecho de que se organicen y realicen manifestaciones para expresar el descontento o hacer otras reivindicaciones completamente legítimas. Añadiendo a continuación, que la propia Delegación del Gobierno había autorizado la concentración.

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Acerca de pmusifloren

Estoy de acuerdo con Nietzsche cuando dijo que "sin música, la vida sería un error"
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